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¿Nunca habéis sentido que no ha merecido la pena?. Que has descubierto, sorprendentemente, o no tan sorprendentemente, que todo por lo que has estado luchando, por lo que te has estado dejando la piel, ha tenido como recompensa aquello que más temías encontrar al final del camino...

Nada. Absoluta, solitaria y estúpida nada.

Después de saberlo es cuando viene el dolor, el cansancio, la rabia, la impotencia...
Sobre todo la impotencia. Sabes que has puesto todo tu empeño, que has dado todo de ti. Y, ¿para qué? Lo único que has conseguido es caer, sentirte vacía, herida.

Pero, al fin y al cabo, se trata de fallar mil y una, acertar mil y dos y, si puede ser, levantarse mil y tres. Creo que hasta ahora todos hemos probado el sabor amargo de la derrota. Aun así todos vamos a tener que pasar por esto. Ya sabéis lo que suelen decir, después de la caída vendrá el impulso, después de este, vendrá el salto y finalmente la muy esperada recompensa.

Sin embargo, el mejor sabor no se encuentra en el 'dulce' de una victoria no merecida, sino en el agridulce del impulso después de una dura caída.

 
Tu pregunta es:
¿por qué?
La mía:
¿por qué no?

¿Madurar? ¿Qué es eso?

¿Madurar? ¿Qué es madurar, realmente? Se le han aplicado muchos significados a esa palabra, aun así, ¿sabemos lo que significa? En mi opinión, muchas personas tienen un concepto equivocado sobre lo que es la madurez. Se suele pensar que el hecho de hacer estupideces, ya me entendeis, pasar un buen rato, se te tacha de inmaduro. Pero no, he de decir que estoy bastante harta de esas personas que presumen de su 'madurez', afirmando lo inmaduros que somos. He recibidio muchos de esos 'tienes que madurar', pero, ¿por qué? ¿Por qué he de madurar? ¿Es que tú eres lo suficientemente maduro para ordenarme que madure? No, por supuesto que no.
Sin duda, el primer signo de madurez es el hecho de ser quién eres, aceptarte tal y como eres, porque ¿realmente estarías madurando al dejar de ser tú misma? Soy como soy, me encanta como soy, el hecho de reírme a todas horas y que la gente se ría conmigo, es algo que nunca cambiaría. Pienso que esa vida 'madura', según el punto de vista de los supuestos 'maduros', sería una verdadera y absoluta mierda. Creo que muchos estamos cansados de que nos digan quién ser, o qué hacer. Mejor dicho, qué dejar de hacer. Y no, nos tenemos que querer a nosotros mismos, y nunca, absolutamente nunca, dejar de ser nosotros por el hecho de que a los demás no les guste.